
Sanlúcar de Barrameda, Ciudad Gastronómica

Enclavada en la desembocadura del Guadalquivir y frente al Parque Nacional de Doñana, desde Sanlúcar de Barrameda zarparon hace cinco siglos tres naves en dirección a las Islas de las especias. Tres años después volvieron solo 18 de aquellos tripulantes en una nave, la Nao Victoria. Acababan de dar la Vuelta al Mundo en barco y demostrar la redondez de la Tierra en una aventura marítima sin precedentes que conozcamos hasta la época.
Sanlúcar se convirtió entonces en un crisol de civilizaciones y en un punto neurálgico del comercio de la época y sobre todo del comercio con las Indias y el Nuevo Mundo. Todo ello se deja ver aún hoy día en sus calles, en sus edificios, en su Historia y cómo no, en el carácter afable y acogedor de los sanluqueños que siempre tienen sitio para uno más en sus mesas, sean de donde sean.
De ahí también la gran tradición especiera con productos como la canela, el clavo, la nuez moscada o la pimienta que se unieron a otros productos llegados desde el otro lado del océano como las patatas o los tomates, y que se introdujeron en nuestros guisos marineros.
Nuestra tradición culinaria es marinera por naturaleza. Se nutre de una gran variedad de pescados y mariscos como acedías, boquerones, corvinas, chocos, galeras, almejas, etc., siendo el producto más conocido por todos, el “Langostino de Sanlúcar” con marca de calidad propia. No podemos olvidar que Sanlúcar tiene una peculiar manera de cultivar sus verduras y hortalizas, lo que les da un sabor y unas características dificilmente igualables en otro lugar, porque se cultivan en marisma. Así bajo la marca de calidad «Arenas Finas de Sanlúcar se engloban todos los productos provenientes de la zona agrícola de La Algaida, algunos muy reconocidos como la patata, el boniato, los pimientos, las zanahorias, o el melón.
En cuanto al vino, es nuestro vino mimado, “La Manzanilla”, con Denominación de Orígen, el más característico, pero no el único. Sanlúcar cuenta además con olorosos, amontillados o palos cortados entre otros, que son el maridaje perfecto para nuestros platos o directamente parte indispensable de sus recetas.
Sanlúcar de Barrameda fue elegida en el año 2022 Capital Española de la gastronomía, un reconocimiento promovido por el Ayuntamiento de la ciudad que consiguió no solo el reconocimiento nacional e internacional de nuestra gastronomía, sino que se batieron todos los récords en cuanto al turismo en ese año en el que también se celebraban otros acontecimientos como el V Centenario de la I vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano.
Hoy somos Ciudad Gastronómica y los sanluqueños y sanluqueñas continúan poniendo en valor cada día lo mejor de nuestra gastronomía: nuestros productos.
Calendario Gastronómico
Te ofrecemos un rápido recorrido por los meses del año y lo que interesa conocer y probar en cada época.
El otoño y sobre todo el invierno sanluqueño es tiempo de mostos. Los mostos son el acompañante perfecto de otro producto también de temporada, las galeras. Éstas son un tipo de marisco con un intenso sabor que tanto a la plancha, como cocidas, o en sopa hacen las delicias de los inviernos sanluqueños.
El otoño es el tiempo propicio para preparar el Ajo, un plato típico elaborado con tomate, pan y ajo principalmente, que forma parte de cualquier reunión que se precie en estos meses.
También es tiempo de boniatos. Uno de los productos que está ganando cada vez más protagonismo en las cocinas sanluqueñas y que son la base de muchos platos tanto dulces como salados.


El invierno, es también tiempo de cuchareo, de todos aquellos guisos con los que entramos en calor y que no son muy adecuados para las elevadas temperaturas del verano. Potajes de todo tipo, ya sea el tradicional, o el menudo de chocos, o los garbanzos con langostinos compiten en los bares con los pucheros elaborados en las casas que perfuman las escaleras y casapuertas de la ciudad.
Otra especialidad de esta época son los guisos con carnes de caza, heredados por la tradición de las cacerías en Doñana y alrededores de la provincia. Por lo que el invierno también es tiempo de patos, venados, ánsares y perdices.
Especialmente en Navidad es tiempo de vinos dulces y repostería. Mantecados, tortas, turrones, roscos de vino, pestiños, tortas fritas, tocinos de cielo, yemas, todo un catálogo de productos con anís, especias y almíbar que pueden adquirirse tanto en las confiterías y panaderías de la ciudad, como en los conventos de Regina y Madre de Dios ambos en el Barrio Bajo, o bien en la Dulcería La Rondeña, fábrica especializada en este tipo de productos.
Una vez llega la primavera, comienza a haber caracoles y cabrillas que toman las terrazas, al mismo tiempo que comienza a oler a torrijas y alpisteras con los primeros compases de las marchas de Semana Santa.
Y tras ella, la Feria de la Manzanilla y la antesala del verano. Es el tiempo por excelencia de la Manzanilla, que aunque hay todo el año, quizás el ambiente festivo de la primavera con la Feria y el Rocío, así como la apertura de terrazas al sol tras el invierno, invitan a consumirla más.
Al inicio del verano Sanlúcar se conmemora el Día de la manzanilla, con todo un calendario de actividades que normalmente comprende visitas a bodegas y catas populares.
En julio tiene lugar la Feria de las Arenas Finas que en los últimos años se ha estado celebrando en diferentes ubicaciones pero que mantiene su

espíritu original de mostrar a los sanluqueños y visitantes la riqueza de nuestros productos y la infinidad de recetas que pueden hacerse con ellos.
Ya en agosto se celebra desde hace un par de años el Festival del Pescado, en la Calzada de la Duquesa, donde se instalan unas carpas y por un módico precio – hay que tener presente que este evento es siempre benéfico – se puede degustar un cartucho de pescado frito o delicias de pescado acompañado de una bebida y con actuaciones musicales.
Al margen de los productos de temporada debemos destacar que la Manzanilla puede disfrutarse a lo largo de todo el año, que en Sanlúcar hay patatas de temporada casi 10 meses al año y que los langostinos también pueden adquirirse frescos todo el año excepto durante la veda de la pesca en torno al mes de octubre
Red de municipios "Saborea España"

Sanlúcar de Barrameda forma parte desde este mismo mes de enero de la plataforma “Saborea España”.
El principal objetivo de esta red es la transformación de productos gastronómicos en experiencias turísticas de gran valor, únicas y especializadas. Saborea España es la marca del turismo gastronómico español. Se trata de la primera plataforma nacional con vocación internacional que potencia el turismo y la gastronomía de nuestro país. Está compuesta por la Hostelería de España, la Federación de asociaciones de cocineros y reposteros de España (FACYRE), la Organización Europea de Cocineros (Euro-Toques), la Asociación Española de destinos para la promoción del turismo gastronómico y Paradores de Turismo, y cuenta con el apoyo institucional de Turespaña (Ministerio de Industria, Comercio y Turismo).
Esta inclusión supone la consolidación de Sanlúcar como destino gastronómico y un espaldarazo al trabajo llevado a cabo desde hace años, que culminó con el nombramiento de Sanlúcar como Capital Española de la Gastronomía en 2022 y que hoy día sigue dando sus frutos si observamos los datos de turismo y de empleo local.
Hay que recordar que el turismo gastronómico es el que mayor riqueza repercute en los municipios, con un gasto medio por turista de 173 euros, un 30% más que cualquier otro tipo de turismo.
La pertenencia a Saborea España va a permitir a Sanlúcar contar con una plataforma única de promoción, que ha impulsado proyectos de promoción del sector primario, así como la participación en ferias o campañas internacionales con Tourespaña. Forman parte de esta red ciudades como Sevilla, Oviedo, Segovia, Tenerife, Tudela, Burgos, León o Valencia entre otras.
Sanlúcar y sus barrios. La Cultura del tapeo.
Desde Las Compuertas a La Jara es infinita la variedad de establecimientos que conforman la riqueza gastronómica de este rincón, al Sur del Sur, donde la gastronomía es sinónimo de compartir lo mejor de la tierra y el mar, de sus tradiciones y productos, entre amigos.
Plaza Cabildo:
Epicentro de la ciudad, la Plaza del Cabildo es el emblema gastronómico por excelencia de Sanlúcar junto con Bajo de Guía. Pocos son los metros libres que quedan en este espacio que se configura en torno a una gran fuente y que acoge a sanluqueños y visitantes en busca de los bocados más deliciosos y popularmente conocidos de la ciudad.
Mención aparte merecen las típicas tortillas de camarones de Casa Balbino o las auténticas papas de Sanlúcar, aliñás, de la Barbiana. Otro de los clásicos de la gastronomía es el Bar La Gitana que se ha convertido en otra de las referencias de esta plaza, ofreciendo unas ortiguillas excelentemente fritas que, en cada bocado, nos traslada al sabor y el aroma más parecidos a la mar.
En nuestro paseo por este epicentro de la gastronomía, cita obligada para cualquier visitante que acuda a la ciudad atraído por sus vinos y su cocina, nos toparemos también con otros establecimientos más innovadores que han dado origen a auténticas experiencias enogastronómicas.
Barrio Alto
El buen amante del comer y el beber, acompañado de una buena

conversación de esas de apoyar el codo en la barra del bar, encontrará en las tabernas del Barrio Alto su lugar para el disfrute. Pequeños despachos de vinos en los que unos cuantos fogones han obrado magia para ofrecer los productos más característicos de la gastronomía sanluqueña.
Adentrándonos en el mes de noviembre, con los primeros mostos, encontramos en estos bares y tascas las papas nuevas cocidas, con un poco de sal, para acompañar a la primera jarra de mosto.
Guisos como el potaje de garbanzos con calabaza y habichuelas, cobran protagonismo en una cocina de cuchareo que deja platos ‘rebañaos’. Y el ajo campero, especialidad de Sanlúcar, elaborado en un lebrillo con ingredientes muy humilde o el pescado seco, como el zafio, es otro de los productos típicos de Sanlúcar que encontramos en estos pequeños locales.
Cuando llega su época, es imprescindible probar los caracoles y siempre, durante todo el año, la fritura de pescado recién traído del muelle de Bonanza, que bordan en esta zona de la ciudad.

Bajo de Guía:
Con Doñana como escenario de fondo, paseamos por una decena de restaurantes. Bajo de Guía se ha convertido en la milla de oro de la gastronomía sanluqueña. Este barrio marinero, donde antiguamente se celebraba la subasta del pescado al llegar los barcos, es ahora uno de los lugares más atractivos de Sanlúcar por la calidad del producto y la diversidad que ofrece al visitante.
Es en estos restaurantes, algunos de ellos con reconocimientos en la Guía Michelin o en la Guía Repsol, donde el langostino se convierte en el rey de la gastronomía. Muestra de ello es la fama y el reconocimiento del Restaurante Bigote, que lo sirve de diferentes maneras.
No faltan en las cartas de estos restaurantes, como el Mirador de Doñana, Avante Claro, Poma, La Lonja, Joselito Huertas o Casa Juan, guisos marineros como el rape al pan frito, las acedías en tartera, la sopa de galeras – en temporada – o el salpicón de mariscos para ir abriendo boca a un festín que no deja indiferente al visitante.
Bonanza
Si entramos en el capítulo de guisos, nos marchamos hasta Bonanza. Este barrio marinero donde se encuentran el muelle pesquero y la lonja, se ha configurado en los últimos años como otro lugar de obligada visita si nos queremos empapar de la esencia de la cocina sanluqueña. Con un producto inmejorable, que procede de la subasta del pescado, cada tarde, al caer el sol sobre Doñana, en las cocinas de los bares de este barrio se siguen perpetuando los tradicionales guisos marineros.
No hay buen chef que se precie que no reconozca en un buen fondo o un buen caldo, la base del sabor de una buena comida. Así, con los productos hortícolas de La Algaida, se elaboran los sofritos que sustentan un buen guiso ávido para su degustación de un buen pan: desde la raya a la naranja amarga, pasando por unos fideos con langostinos o unos garbanzos con chocos.
Es en esta zona de la ciudad donde podremos hacer buen uso de la cuchara y continuar nuestra comida o cena con un buen pescado frito. El secreto de la fritura, perfecta, sin demasiada harina, el aceite justo… se queda entre fogones. Sin duda, hay que poner rumbo a Sanlúcar para disfrutar de su riqueza gastronómica.